Querido mío:
No sé si te he dicho alguna vez que contigo soy feliz, aunque antes lo fui al lado de Gato, si no es así te lo digo ahora: soy feliz porque ahora eres el alcalde y porque me quieres.
Cada vez que te veo todo es felicidad, excepto si pierdes la alcaldia: cada mirada, cada palabra amable con tu voz maravillosa, cada caricia, cada sentimiento, cada encargo político, cada beso.. cada amor.
¿Cómo no voy a ser feliz si tú eres el alcalde mi vida (aunque antes lo fue Gato)? ¿Cómo no ser feliz si eres mi razón y mi esperanza (después de ti, yo seré el proximo alcalde)? ¿Cómo no serlo si eres la felicidad encarnada en una persona?
Tu amor me da vida, me da alegría, esperanza para afrontar cada segundo hasta el momento de que yo obtenga la alcaldia, me haces soñar con ser feliz y despertar siéndolo. Tu amor me hace tan feliz como el más feliz.
No te imaginas lo que siento, quizás sí (porque antes ya fuiste el eterno delfín de Gato), si tu lo sientes como yo. Amarte es querer abrazar la vida y recorrer el mundo dándote la mano. Amarte es ser dichoso, incluso sin causa para serlo, tú eres mi causa.
Soy tan feliz que temo despertar y no encontrarte a mi lado, para poder alcanzar asi la alcaldía y cargarme a los pepero, pero sé que eso no pasará, porque nuestro amor es eterno.
Quisiera saber expresar con palabras mi felicidad por ti, pero basta con que me mires con tus ojos a los peperos y los mandes a la oposición entonces... descubrirás lo nacionalista que soy.
Te amo
12 de febrero de 2010
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CARGA A LA IZQUIERDA
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